Dios es como el Gorrión
que come pan empapado por la lluvia
en las manos del pobre.

El lugar en el que vivimos,
en realidad no es aquel
en el que pasamos nuestros días,
sino aquel en el que esperamos
sin saber lo que nos traerá,
es aquel en el que cantamos
sin comprender lo que nos hace cantar.

A medida que se acerca la luz,
nos descubrimos más llenos de sombras,
cuánto más es el amor más se conoce
la dificulta para amar.

El amor es propio de niños,
propio de la inocencia que es abandono,
despreocupación de uno mismo

Me recuerda mi Autillo
que la experiencia humana acumula,
la razón construye,
mientras que la inocencia siempre es nueva
nos remite a los comienzos del mundo,
a los primeros pasos del amor.