Queridos amigos, ante la muerte de quien amabais

  • Podéis llorar porque se ha ido, o
  • podéis sonreír porque ha vivido con vosotros y para vosotros.
  • Podéis cerrar los ojos y rezar para que vuelva, o
  •  podéis abrirlos y ver todo lo que os ha dejado.

 y  no me refiero a lo material:
Su herencia es;

  • una vida testimonial, de honradez, de verdad, de buen hacer.

Con razón su suegra Mercedes lo definió H.B. “Hombre bueno”

Vuestro corazón, mis queridos amigos,
puede estar triste y herido
porque no lo podéis ver,
pero seguro que está lleno de amor
porque compartisteis con él una vida admirable.

Pensar, ahora, en lo que a él le gusta que hagáis,
y digo gusta porque él sigue viviendo
en y con el Señor
y os seguirá acompañando y bendiciendo,
aún más que cuando vivía aquí.

Haced lo que él espera de vosotros;
sonreír, abrir los ojos a la belleza de la vida,
amar y seguir vuestro camino
hasta que os reencontréis con él en el Paraíso .