Desde la paz de saberse
en el último tramo del camino,
las preguntas no dejaban de fluir
encadenadas a la espera de una última
¿Dónde estarán ahora los recuerdos
de todo lo que fue
y que no puede enhebrar para decirse?.
¿Cómo sobrevivir si la memoria huye
borrando las páginas escritas,
donde reposa la vida generada con los otros?,
¿Quedará algo de él,
cuándo después de dejar de recordar,
los demás le olviden?,
¿Tendrá lugar en algún sitio
la vida de quien muere poco a poco?.
Ahora, después de saber de soledades,
de vivir cercado por un mundo de locas emociones,
vulnerable hasta el extremo de acogerse,
sin más, en lo que vive,
una palabra vieja aflora cargada de esperanza:
“Solo Dios es”.
En su Memoria está mi memoria.
Más allá de los recuerdos está la vida.
Ahora sabe que toda ella reposa ya
en la Eterna “Memoria de Dios.
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